Following the publication of the winning and runner up entries, we are excited to present the highly commended entries for the Year 10-11 category of this year’s Spanish Flash Fiction competition!
A huge well done to all of our highly commended entrants!
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Una primavera inglesa
Varias nubes bailan como algodón a través de un cielo cerúleo. El aire de la mañana es fresco; cada respiración es un recordatorio del invierno reciente.
Mis pies están húmedos por la hierba frondosa y mojada. El sol brilla suavemente en el cielo.
Las colinas me rodean por millas. Veo corderos rebotando alrededor, observados por ovejas cansadas. Los setos están bordeados por campanillas de nieve del mismo color que las nubes.
El primer narciso del año ya está aquí; es una corona naranja con una falda amarilla limón. El color del sol y la primavera inglesa.
– Jemima Tapp, Year 11
El piano
No soy un ser vivo, pero tampoco un objeto inerte. Doy vida a través de mis teclas. Soy el corazón del romance y el jazz. Soy como una máquina del tiempo; cada tecla que pulsas te transporta a un mundo aparte. Cada pieza musical evoca un momento histórico distinto. Mientras mi voz resuena con espléndido glamour, olvidas las preocupaciones de la vida y disfrutas del momento. Porque combino pasado y presente, fusionándolos en perfecta armonía. Puedo calmar la tormenta de emociones que hay en tu interior, mientras desentierras la cima de la alegría que ni siquiera sabías que existía.
– Clothilde Salord, Year 10
Nuestro cerebro siempre está procesando información.
Nuestras neuronas envían señales tan rápido como la luz. Viajan de un lado del cerebro al otro para que podamos chispear ideas en cualquier lugar en cualquier momento. Sin estas conexiones asombrosas, hablando, pensando y simplemente moviéndose sería imposible. Día a día todo el mundo olvida que su ordenador biológico nunca se queda sin batería. Pero, gracias a la inteligencia artificial, siguen deteriorarse sus caminos neurológicos hasta que finalmente la batería explote. Abruptamente, el cerebro se vuelve entumecido al mundo. Y tu no sabes que te está sucediendo hasta que estés sufriendo las consecuencias…
– Alexandros Pallett, Year 10
Deseo
Cerré los ojos.
El silencio ya no pervivía como antes:
ninguna silla vacía, ningún momento ausente
solo voces familiares que se entrelazaban mientras empezaba la canción.
El pastel era de chocolate, cálido y dulce,
De mamá, de anoche, con una copa de vino tinto en una mano y una manga pastelera en la otra.
Las migas se pegaban al borde del plato, un poco desordenado pero perfecto.
Era suficiente. Más que suficiente.
Sonriendo, abrí los ojos y apagué las velas.
Todos aplaudieron, sus vítores estallando en risas.
Mirando a todos a mi alrededor, mi deseo se había hecho realidad.
– Jasmin Leong, Year 10
La leña en la chimenea se ha reducido a cenizas blancas pero no voy a buscar más. Fuera, la lluvia ha convertido el mundo en una mancha gris y verde, un sonido implacable que llena cada hueco de la habitación. He estado sentada junto a la ventana durante horas, viendo cómo el agua se acumula en los surcos del camino de tierra. Hay una carta sobre la mesa, la tinta seca y el papel amarillento, esperando una respuesta que no tengo. La casa suspira con el viento a mi alrededor, una cáscara vacía que no contiene más que el frío.
– Malena Sievers Mayo, Year 10
El Límite de Su Luz
Soy la sombra que ella nunca ve. Camino a su lado, rozando sus pasos como un oscuro juramento, aunque insiste en creer que solo soy vacío. La observo mientras intenta inventar una identidad hecha de luz, sin darse cuenta de que su verdad respira en mis contornos.
Otros me perciben de manera diferente: para algunos soy una amenaza, para otros, un refugio. Ella, sin embargo, me teme porque no puedo mentirle.
A veces me pregunto quién imita a quién. Quizás no soy su sombra, sino el recuerdo de lo que quiere abandonar. Y, sin embargo, siempre la alcanzo.
– Maria Chowdhory, Year 10
La Muñeca de Porcelana
Yo miro. Miro a la gente. Miro a la gente caminar, desde la ventana todo el tiempo. Nunca entran. Las grietas en mi cara solo muestran mi vacío. El rojo en mis labios solo muestra la vida que una vez tuve. El polvo en mi cabeza me recuerda cuánto tiempo tengo aquí. Con el tiempo, mi ropa es más clara, y ahora no me acuerdo del color que tenía mi vestido antes. Ahora es tarde y la noche está ascendiendo. Escucho la puerta. Está abierta. Escucho a la niña. “Quiero la muñeca” ella dice.
– Sophie Blundell, Year 10
Se cierra la música
Oscuridad completa. Nadie dice ni mu. Las cortinas susurrantes por el escenario. La luz intensa inunda todo, revelando la figura. La tensión se corta con un cuchillo, y la función comienza, hipnotizando a la audiencia. Sus movimientos reflejan un cisne deslizándose sobre un océano infinito de hielo. Con el foco y su sombra son tres.
Una pirueta, ahora otra y otra. Saltos inimaginables, imposibles, inigualables. Pasos vívidos, casi mecánicos. Una música dulcemente estridente, casi enlatada, llena el aire. La cuerda se va acabando, ralentizando el tiempo, y sus movimientos se vuelven más restringidos gradualmente.
La caja se cierra de golpe.
– Siena Gurjar, Year 11
Océano
El océano como una alfombra de seda azules y verdes que se difuminan en oro en el horizonte. Una brisa salada enreda mi cabello, llevando el lejano grito de las gaviotas y el suave susurro de las olas. Me arrodillo en la orilla, dejando que la espuma roce mis pies, fría y fugaz, como recuerdos que no puedo retener.
Un toque salado roza mis mejillas y no puedo saber si es el océano o la tristeza derramándose por pensar en irme.
El sol se pone, la débil esfera naranja en el horizonte se desvanece, mientras susurro un adiós.
– Anagha Abrol, Year 10
Sombras de Risa
Me siento sobre la fría piedra, las flores rozando mis rodillas. Su nombre está grabado aquí, pero todavía puedo escuchar su risa. Recuerdo las mañanas en su cocina, el olor del café y la canela, sus manos guiando las mías mientras aprendía sus viejas recetas. Le hablo sobre mi día, incluso las cosas pequeñas y tontas, esperando que me escuche. El viento se levanta, y lo siento cerca, como si se inclinara para observarme. Cierro los ojos y sonrío. Aunque ya no está, ella sigue aquí, y un pedazo de ella camina conmigo.
– Aisha Balde, Year 10